Sinastría: compatibilidad de dos cartas astrales

Compatibilidad de cartas astrales a partir de dos fechas: las dos cartas en una rueda y cada contacto entre ellas, todo calculado en su navegador. Sin puntuación ni porcentaje: dos cartas muestran lo que se mueve entre dos personas, no si hacen buena pareja.

Dibujar las cartas

Su fecha de nacimiento
La fecha de nacimiento de la otra persona

Se calcula en su navegador: ninguna fecha se envía ni se guarda.

La sinastría lee dos cartas astrales una frente a la otra —la de usted y la de la otra persona— para ver dónde los planetas de una tocan los de la otra. Introduzca dos fechas de nacimiento y la calculadora de arriba dibuja las dos cartas en una sola rueda, la de usted dentro y la de la otra persona fuera, con todos los contactos que se mantienen sea cual sea la hora de nacimiento. Funciona en su navegador y no envía nada.

La compatibilidad de las cartas natales leída así muestra lo que se mueve entre dos personas —lo que fluye, dónde hay fricción, lo que cada una le pide a la otra— y no si hacen buena pareja. Aquí no hay puntuación ni porcentaje, y se lee con la misma naturalidad para una amistad, un padre o una madre o un compañero de trabajo que para una pareja.

Dos cartas, no una tercera

Una carta astral —también llamada carta natal— es el cielo en el momento del nacimiento de una persona, visto desde el lugar donde nació. La sinastría conserva dos de ellas enteras y lee una frente a la otra —la Venus de una persona frente al Marte de la otra, la Luna de una frente al Sol de la otra—, sin promediar nada y sin levantar una carta nueva para los dos.

Qué contactos cuentan

Solo se leen los cinco aspectos mayores: la conjunción (0°), el sextil (60°), la cuadratura (90°), el trígono (120°) y la oposición (180°), cada uno dentro de un orbe de 4°. Dos cartas forman bastante más de cien pares de puntos; con los orbes más amplios que se usan dentro de una sola carta contaría la mayoría, y el estrecho deja solo los contactos que dos personas notarían de verdad.

Además, al menos un extremo del contacto debe ser un punto que la tradición lee entre personas: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Saturno, el Nodo Norte, el Ascendente o el Medio Cielo. Urano en una carta frente a Neptuno en la otra es un hecho sobre dos décadas de nacimiento, compartido por casi todos los nacidos en esos años, no sobre dos personas. Basta con un extremo así: la Luna de la otra persona sobre el Júpiter de usted también cuenta.

Un contacto, leído desde los dos lados

Un contacto se lee de forma distinta desde cada extremo. Tomemos el Saturno de la otra persona en conjunción con la Luna de usted. Desde su lado —el de la Luna—, la necesidad de sentirse a salvo se encuentra con algo firme y serio. Puede vivirse como un refugio, como alguien que se queda cuando las cosas se ponen difíciles, o como una mano fría sobre sus estados de ánimo, como si un sentimiento tuviera que justificarse primero.

Si se da la vuelta a la línea —el Saturno de usted, la Luna de la otra persona—, puede que usted acabe siendo quien lo sostiene todo y reciba los estados de ánimo de la otra persona con paciencia, o con una mirada evaluadora que no pretendía. Una línea, dos experiencias, y ninguna es la verdad sobre ninguna de las dos personas. Por eso la lectura habla siempre desde el lado de quien pregunta.

Los contactos que se leen primero

Algunos pares de puntos se leen primero, y desde hace mucho: Ptolomeo, en el siglo II, ya ponía lado a lado los Soles y las Lunas de dos personas, y escribía tanto sobre el matrimonio como sobre la amistad. Sol–Luna: lo que hace brillar a una persona se encuentra con lo que hace que la otra se sienta en casa; cuando el aspecto es fácil es una comodidad cotidiana, y cuando es difícil, los objetivos de una chocan con la necesidad de descanso de la otra. Luna–Luna son dos maneras de necesitar seguridad: una que habla de lo que siente hasta aclararlo, otra que necesita silencio.

Venus–Marte: lo que una persona valora se encuentra con cómo desea y actúa la otra; en una pareja es deseo y, entre amigos o compañeros de trabajo, el empuje que convierte un gusto compartido en algo hecho. Mercurio–Mercurio es cómo conversan dos mentes: con un trígono, cada uno termina las frases del otro; con una cuadratura, discuten hasta entenderse; y es lo primero que se mira entre amigos y compañeros de trabajo. Los contactos de Saturno traen peso y fiabilidad, que estabilizan o abruman, a menudo las dos cosas. Un planeta de la otra persona sobre el Nodo Norte de usted toca la dirección en la que usted crece.

Ninguno de ellos marca un alma gemela ni un vínculo condenado: una cuadratura entre dos Lunas es una diferencia en cómo se recupera cada persona, no un motivo para separarse, y un trígono entre Venus y Marte es una facilidad, no una promesa.

Superposiciones de casas: dónde aterriza una persona en la vida de la otra

Las doce casas de una carta son las áreas de una vida. La sinastría también coloca los planetas de cada persona en las casas de la otra: la Venus de una puede caer en la casa siete de la otra, la de la pareja y las alianzas; el Saturno de la otra, en la casa diez de la primera, la del trabajo y la reputación. Una superposición se lee desde el lado de la persona a quien pertenece la casa, y funciona en los dos sentidos.

Una superposición solo necesita las casas de la carta que la recibe, y las casas necesitan la hora y el lugar exactos de nacimiento de esa persona: el Ascendente, donde empieza la primera casa, cruza un signo en unas dos horas. Así, con su propia hora y su propio lugar, los planetas de la otra persona caen en las casas de usted aunque de ella solo conozca una fecha; un planeta que ese día pudo estar en una de dos casas se deja fuera. Los planetas de usted caen en las casas de la otra persona solo cuando también se conocen la hora y el lugar de esta.

Lo que fijan dos fechas y lo que dejan fuera

Con dos fechas y nada más, la calculadora toma cada nacimiento como cualquier momento de ese día, en cualquier lugar de la Tierra. Lo que se mantiene igual en ese intervalo se muestra; lo que cambia se marca como «sin determinar con solo la fecha». La mayoría de los planetas conservan su signo durante todo el día, y el Sol también, salvo en torno al día en que cambia de signo. La Luna avanza unos 13° al día: su signo cambia a menudo dentro del intervalo, y aun cuando no lo hace, ningún contacto con ella puede sostenerse dentro de 4°. El Ascendente, el Medio Cielo y las casas necesitan la hora y el lugar.

Un contacto solo se conserva si se mantiene sea cual sea la hora. Dejar un punto fuera es deliberado: una Luna colocada al mediodía podría estar a más de seis grados de donde estaba en realidad, y un contacto trazado a partir de esa suposición podría ser uno que nunca existió, u ocultar uno que sí. «Sin determinar» le sirve más que una conjetura que parece un hecho.

Carta compuesta y carta de Davison

Otros dos métodos construyen una tercera carta para los dos. La carta compuesta sitúa cada planeta en el punto medio de las posiciones de las dos personas y lee el resultado como la carta del vínculo mismo: un cielo que nunca existió, cuyo Ascendente los astrólogos obtienen de más de una manera. La carta de Davison es un cielo real, levantado para el momento y el lugar intermedios entre los dos nacimientos. Esta página y la aplicación usan la sinastría, en la que dos cartas siguen siendo dos personas.

Por qué no hay puntuación

Muchos sitios de compatibilidad terminan en un porcentaje. Este no, y es a propósito. Una puntuación suma lo que no se puede sumar —una cuadratura que dos personas trabajan durante años, un trígono que nunca notan—, y el mismo contacto significa una cosa entre una pareja y otra entre una madre y su hijo. Una cifra es además lo único que un lector podría guardar en una captura de pantalla y tomar como base para actuar —quedarse, irse, dejar de intentarlo—, y es justo lo que dos cartas no pueden sostener.

Tampoco contiene ninguna carta lo que una puntuación pretende zanjar: si alguien vuelve, cuánto dura un vínculo, lo que la otra persona siente de verdad. Lo que dos cartas pueden ayudar a ver tiene que ver con usted: lo que necesita entender de este vínculo y lo que en él le toca hacer a usted.

La lectura en la aplicación

En la aplicación, la puerta de compatibilidad lee las dos cartas enteras. Basta con la fecha de nacimiento de la otra persona; una hora y un lugar, si los tiene, añaden las casas y fijan la Luna en su grado. La puerta pregunta quién es esa persona para usted —pareja, expareja, amigo o amiga, padre o madre, compañero de trabajo—, en qué punto están las cosas entre los dos y cómo debe nombrarla la lectura: «ella», «él» o «esta persona». Un nombre que usted escriba se queda en la página y nunca se envía.

Los datos de esa persona se usan solo dentro de esa lectura y se borran con ella; nunca se añaden al perfil de usted ni al de nadie más. Una lectura para dos cuesta una lectura, como cualquier otra; sin cuenta puede probarse una vez, como su prueba gratuita de astrología.

Actualizado el 15 de octubre de 2026